LOS INOCENTES
Tierra de Judá, año cero. El rey Herodes está furioso, se siente traicionado por los Tres Magos recién llegados de Oriente, quienes debían indicarle el lugar donde nacería el Mesías prometido, el nuevo Rey que le arrebatará el poder. Ciego de ira, ordena ejecutar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén.
Bruselas, dos de la madrugada del 25 de diciembre de 2025. Úrsula von der Leyen ha reunido de urgencia, vía telemática, a los jefes de Estado y presidentes de Gobierno de los veintisiete países de la Unión Europea. A algunos los ha encontrado aún levantados celebrando la Nochebuena con sus familias; en casa, unos, otros, fuera incluso de su ciudad.
—La Europol está al corriente desde que saltó la alarma a las doce en punto —les dice la presidenta de la Comisión Europea—. La información nos la envían al minuto, pero, de momento, como les digo, no es mucho lo que se sabe. Veremos qué consecuencias tendrá esto; el asunto es grave.
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Sevilla, siete de
la mañana del 25 de diciembre de 2025. El padre Óscar apaga la
tableta y la deja junto a la taza vacía del desayuno y un platillo
con dos papeles de magdalenas escrupulosamente doblados. Coge su
móvil y envía un WhatsApp a su amigo Uriel. Juntos
fueron monaguillos hace más de cinco décadas, después, Uriel
decidió subirse a un barco, y desde entonces sus derroteros,
como los caminos de Dios, se hicieron inescrutables.
¿Cuál de los siete mares surcas, pirata? Espero no haberte despertado. Supongo que ya te has enterado de la noticia del día. ¿Sabes algo?
Uriel Gamboa
No me has despertado, tranquilo. Razzi y yo estamos en Níjar atracados en Puerto Seco. También están Grace y Gabi, pasaremos aquí las fiestas. He leído la noticia, sí. Sé lo que tú. O eso creo. Esto sí es un milagro de Navidad y no los de Dickens. Estas cosas me hacen tener fe y ganas de volver al redil.
Padre Óscar Lobato
¿Volver? De camino averigua quién es un tal Aladino, que cual Edmundo Dantés anda sufragando gastos a los necesitados con donaciones a Cáritas de Andalucía. Fuerza y viento, Barbarroja.
Uriel Gamboa
¿Aladino no es el de Las mil y una noches? No sé, tú sabrás, que lees mucho. Eso de Barbarroja no me lo dices en la calle. Felicem Nativitatem, pater.
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Moscú, nueve de la mañana del 25 de diciembre de 2025. Nikolái Fiódorovich cierra el periódico y lo deja sobre la mesa. Apura la taza de té y posa la vista en la noticia que ocupa la primera plana del diario y la de los diarios de todo el mundo. Siente una alegría extraña, íntima y sincera, por esos soldados. Quizá porque él lo fue o quizá porque hoy ha nacido Nikolái Fiódorovich IV, su bisnieto.
Grigori, el viejo camarero, curvado por los años, se acerca y deja un libro en la mesa. Es la novela La memoria del hielo. Su amigo golpea la tapa con el índice.
—Aquí está nuestro Norilsk, tan real que me ha hecho llorar. Aún lo recuerdas, ¿verdad?
—Perfectamente. La noche siberiana, el trabajo en el Norilsk Nickel, en condiciones durísimas. Su padre, atormentado por su pasado en el gulag, los bloques de pisos colmena, frío, hambre. Aquello le hizo odiar la pobreza, y aún más el comunismo.
Tras pagar la consumición, se levanta llevando el libro en la mano, tiene una reunión con el presidente Putin, Elvira Nabiúllina y algunos hombres de negocios. Hablarán sobre la noticia del día y después irá a conocer a su bisnieto. Cuando sale de la cafetería, flanqueado por sus dos guardaespaldas, su chófer, perfectamente uniformado, lo espera con la puerta de la limusina abierta de par en par
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Sevilla, nueve de la noche del 25 de diciembre de 2025. El padre Óscar ha lavado los platos de la cena y se sienta ante el televisor para ver las noticias.
Como venimos informando, a las doce en punto de anoche, la sede de la entidad financiera Euroclear en Bruselas fue objeto de un ciberataque. Los 180.000 millones de euros del Banco Central ruso ahí depositados e inmovilizados por la Unión Europea fueron transferidos y distribuidos en iguales cantidades a un millón de cuentas bancarias privadas, propiedad de los soldados rusos y ucranianos heridos en la guerra ruso-ucraniana, y a las de los familiares de los soldados fallecidos. Sobre este caso hay una última hora: la Interpol informa de la detención de una lancha Nimbus 305 Coupe calcinada y abandonada en aguas internacionales, equipada con una terminal VSAT. Los expertos creen que una estructura cibercriminal bien organizada, con los conocimientos y las herramientas necesarios para atacar dicha entidad bancaria, pudo ejecutar la operación desde ahí. Parece poco probable que llegue a conocerse la identidad de los hackers.
Una sonrisa ancha y luminosa cruza la cara del padre Óscar. Está pensando en Uriel Gamboa. Le sorprende oír su propia voz, “¡qué cabrón!”. También piensa en Razzi, Grace y Gabi. Genio y figura. Desde la ventana mira al cielo a través del telescopio heredado de su antecesor, el padre Priamo Ferro. La misma estrella de Navidad que vio nacer a Cristo brilla junto a los demás astros, imperturbables en la armonía de las esferas girando en el universo. Piensa en los inocentes de la salvaje matanza de Herodes y en los soldados inocentes de Ucrania y Rusia. Lo distrae la sirena de una ambulancia seguida de un coche patrulla de la policía que atraviesa la calle a toda prisa.
Los ángeles de la guarda existen, son humanos y están ene nosotros, se dice mientras vuelve la vista al cielo.
FIN

